La palabra y el pensamiento están
íntimamente ligados. Si no somos capaces de expresar nuestras ideas o
sentimientos, de conversar y de utilizar las palabras convenientemente para
persuadir a los demás, nuestra vida y nuestras relaciones personales estarán muy
limitadas.
LA EXPOSICIÓN ORAL INDIVIDUAL
La exposición oral individual es un
acto de comunicación a través del cual una persona explica un tema a un
auditorio. Esta exposición puede hacerse de forma directa o a través de la
lectura de un texto redactado previamente.
Es frecuente este tipo de exposición
en clases, conferencias, charlas y discursos.
¿Para qué sirve?
Este tipo de exposición se utiliza
para compartir con los oyentes unos conocimientos o experiencias que pueden
serles útiles para sus estudios, profesión o vida privada.
¿Cómo se prepara?
En toda exposición debe haber:
- documentación sobre el tema que se vaya a tratar, basada en la consulta de libros, periódicos, revistas, conversaciones, experiencias, etc.;
- organización y análisis de la información extraída;
- planificación de lo que se va a decir y de los materiales que se van a utilizar en la exposición;
- un esquema y una redacción adecuados.
Antes de componer el texto, será
bueno reflexionar sobre la finalidad de la exposición, el espacio donde tendrá
lugar esta y la clase de público que la escuchará.
El discurso debe ser fluido y
claro, por lo que es necesario que el orador domine el uso de la palabra.
Si el discurso es leído, se habrá
estructurado previamente en párrafos breves, separados entre sí. Cada párrafo
contendrá una idea, cuyas palabras clave se habrán subrayado.
Estructura
El discurso debe tener tres partes:
- una presentación, que ha de ser breve, concisa, amena y sugerente, es decir, que provoque el interés del que escucha;
- el cuerpo de la exposición, en el que se explican con claridad estas ideas; primero, las principales, luego, las secundarias, evitando salirse del tema con divagaciones. La exposición puede ir complementada con materiales o recursos que la hagan más atractiva: anécdotas, ejemplos, transparencias, etc.
- una conclusión o final, síntesis o resumen de lo dicho.
En ocasiones, a la exposición le
sigue un coloquio, en el que se da al público la posibilidad de
intervenir.
LA EXPOSICIÓN ORAL COLECTIVA
En la exposición oral colectiva
intervienen varias personas que expresan su opinión sobre un tema convenido
previamente, mostrando en conjunto una gran diversidad de pareceres. En
ocasiones la finalidad que se persigue es simplemente mostrar al oyente varios
criterios o razonamientos en contraste; pero en otras lo que se pretende es que,
a partir de estas diferencias, se establezca una discusión o controversia entre
las personas reunidas.
En este tipo de exposiciones es
frecuente la presencia de un moderador que presenta a las personas que
van a intervenir, pregunta, dirige, reconduce la situación cuando se salen del
tema tratado, favorece la intervención, por igual, de todos los reunidos y el
respeto y la cordialidad entre ellos.
Se incluyen dentro de la exposición
oral colectiva: la mesa redonda, la puesta en común sobre algún
tema y el debate.
CARACTERÍSTICAS DEL BUEN ORADOR
Aunque la exposición oral puede
hacerse a través de la lectura, es preferible que se haga de forma directa,
mirando al público, para poder observar sus reacciones.
El orador ha de lograr superar la
timidez; controlar los nervios y sus gestos; hacer una exposición pausada, ni
muy rápida ni excesivamente lenta; modular la voz, dándole el volumen y el tono
adecuados; articular correctamente los sonidos, dar la entonación precisa a las
frases, hacer las pausas necesarias, evitar muletillas y repeticiones...
Fuente: Mi Primera Encarta
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